Ahora sí. Ya ha empezado el vuelo. La Compañía Aérea se encontró, por una más de las casualidades que nos persiguen, en el metro de Tribunal (Madrid) y de ahí fuimos al aeropuerto con mi amiga María
Fente (Gracias María) que nos llevo en coche hasta la famosa T4. Después de todos los tramites y una carrera acelerada, de cintas transportadoras, trenes y pasillos eternos, hasta nuestra puerta de embarque, los miembros de la
cia. nos transformamos en personajes y nos hicimos algunas fotos aprovechando el espacio que acompaña al nombre de la
cia. Aquí van un par de ellas.

T4

in the plain...
Muchas horas de avión, risas, sueño, poca comida y aire acondicionado que me ha dejado las vías aéreas resecas y congestionadas... por fin aterrizamos en Santiago de Chile y de ahí en un par de
horitas más en otro avión nos plantamos en Buenos Aires todavía con el vestuario correspondiente al espectáculo toda una sorpresa para los padres y amigas de Jimena que nos esperaban tan contentos. Y más risas.
Calor de un verano predecible al que no me había mentalizado pero nada asfixiante. Tuvimos cena familiar, gente encantadora, y una larga noche de sueño y sueños que nos ha amanecido en hoy y ya hemos empezado a concretar y resolver fechas de actuaciones y otros menesteres.
Sin más novedades, a tres horas menos con España, me despido por hoy.