Despidiendome de Buenos Aires y del país entero de la mejor manera, actuando y con éxito, mucho público y buenos momentos. Aquí va un trocito de lo que un chico filmo en el festival de El Bolsón.
NOTICIA noticiosa!!!!
He conseguido plaza MIR en el hospital de Requena (Valencia) para hacer Medicina de Familia, un hospital pequeño, en la montaña, a solo 90 km de la ciudad de Valencia, donde poder aprender de todo con tutores sin el ego por las nubes, como muchas veces pasa en hospitales mas importantes, y donde la gente en principio es más paciente y más persona. Me incorporo el día 19 de Mayo. SALUD!
Ya desde Argentina os cuento con imagenes la última semana en Brasil. Nos fuimos Pedro y yo, con la casa a cuestas, a un parque natural a 6 horas de Salvador llamada Chapada Diamantina. Un lugar grandioso y hermoso, las imagenes lo cuentan mejor que las letras. Cascadas, rocas enormes emergiendo del verde suelo, silencio, naturaleza... Cada vez lo confirmo, el turismo que me gusta es el rural mucho mas que el urbano.
Cascada da Fumaça (de humo) porque de lo alta que es cuando llega abajo no queda chorro y es un gran nube de minúsculas gotas de agua casi vapor. Pedro la noche en que se cortó la tremenda melena con tanta historia acumulada entre la maraña negra y fuerte, una historia de amor y muchas idas y venidas.
Cuando uno viaja a lugares tan mágicos en noches de luna pasan cosas como esta...
Ohh, desgracia!!! aquí haciendome autofotos en soledad y cubierto de arcilla negra en una incursión en solitario me resbalé y una explosión de agua y barro se estucó mi queridísima cámara de fotos (véase en la foto una de las gotas del objetivo). Raudo y veloz me enjuagué las manos y la limpié y continué el reportaje. Horas después la cámara quedó lisiada, herida, sin retina, sin pantalla... la pantalla no funciona, ni puedo ver las fotos que hago, ni ver lo que estoy sacando, ni modificar los parámetros... nada, puedo poner la opción automática y saca las fotos que luego puedo ver en el ordenador, he vuelto a una era analógica a la que rápidamente me había desacostumbrado, la llevaré a su médico pronto. Volvimos a Salvador después de 5 días en este lindo lugar y yo me fuí ese mismo día con Teresa, la hermana de Pedro, a unas playas de la linea verde, que llaman, mientras Pedro se recomponía de unos días de fiebre y diarrea. Encontramos allí a unos amigos de Teresa y pasamos una noche fantástica en la playa con luna llena que salió del agua para saludar y se quedó toda la noche iluminándolo todo. Cantamos a los pies de la hoguera en la arena, me bañe en el mar a la luz de la luna y nos reimos mucho, linda noche la de aquel día.
Un dia antes de irme programamos la actuación de Ditu&Feitu en una escuela de artes escenicas de Salvador y ahi fuimos con nuestras narices rojas y demás enseres. En contra de las malas predicciones en cuanto a público por estar en medio de la semana santa hubo gente y muchas risas. Nosotros, Pedro y yo, ya con nostalgia de actuar juntos lo pasamos bien y nos quedamos contentos aunque ahora ya trites de tenernos que volver a despedir una vez más. Iré pronto a París a visitarle donde reside actualmente como estudiante de la escuela de teatro de Philippe Gaulier.
A muchos kilómetros del Aconcagua ya. Desde Brasil escribo y pienso además de muchas otras cosas. Está siendo un viaje raro, raro por diferente, donde el trabajo artístico condiciona los movimientos turísticos. Llegué el lunes pasado a Salvador de Bahia (Brasil) después de volver de Mendoza a Buenos Aires y pasar unos días allí como espectador teatral y paseante. He venido aquí al trópico porque me gran amigo Pedro venia de vacaciones com su abuela para ver a su hermana que está estudiando aquí y como yo estaba en Argentina ya habíamos planeado encontrarnos para compartir un pequeño viaje y de paso actuar com nuestro espectáculo de payasos Ditu &Feitu.
Salvador me transporta a las postales de Cuba donde nunca he estado pero si he visto tantas veces. Más negros que blancos, calles adoquinadas, siempre gente en las ventanas, música que sale de las casas... estos días hemos estado por aquí, paseando com la abuela Natercia, una abuela fuera de serie, con una energía y vitalidad admirable y visitando com ella también las playas de la isla Itaparica y la isla de Maré. Arena blanca, palmeras y agua cristalina y calentuja, a mi pesar.
Pedro y yo contagiados de la pereza y el sueño cotidiano...
El personaje que camina com esa armadura tan peculiar en Jaime Figura, un choco de treinta y pico años que anda siempre escondido en esos hierros desde hace unos diez años según nos cuenta Teresa (hermana de Pedro). Teresa lo conoció hace algunos meses y el chico habla com normalidad tras sus escudos y cuenta algo así como que se protege de los dolores de corazón, que fue herido en el alma y que así sobrevive mejor. No pide dinero por las fotos que todo el mundo le saca, consulta Internet, vive en un lugar invadido de ratas y hace un espectáculo en la calle tocando una guitarra acompañado por una batería y proyectando imágenes por detrás. Interesante, no? El mar sigue salado y baña a todo el que se meta en él como siempre y la arena de playa se queda com tus huellas el tiempo que le dé la gana. “Cuando consiguieron subir la ultima duna el Mar estalló conté sus ojos. Y fue tal la inmensidad y tanto su fulgor que Diego quedó mudo de hermosura. Y cuando por fin recuperó el habla, sin dejar de mirar el mar le pidió a su padre, Papá, ayúdame a mirar” (E. Galeano)
Mañana Pedro y yo saldremos provistos de provisiones para cinco días a la Chapada Diamantina, un parque natural de monte de bosque tropical, de selva, que en las fotos es hermoso.
Gracias por esperar y no rendiros en esta lectura.