sábado, 17 de mayo de 2008

El Valle de Nuvra y atrapados en la nieve


Los Cramburris (Alberto, Idoya y Juantxo)

Una de las zonas turísticas "cercanas" a Leh es el valle de Nuvra, para alcanzarlo hay que atravesar las montañas que lo rodean. La carretera mas alta del mundo según dicen los carteles y la guia de viaje. El viaje al valle son 6 horas de curvas y nieve en un autobús de asientos estrechos y cristales ahumados. Casualmente viajamos rodeados de monjes budistas que iban a una celebración al día siguiente a la que acudiría uno de los Rimpoches (lideres religiosos por debajo del Dalai Lama).

El valle nos decepciono un poco pero disfrutamos de un pequeño desierto de dunas de arena gris con las montañas al fondo. He me aquí saltando en las dunas, delgadito y largo como siempre.

Anteayer nos despedimos de Leh y de Alberto que se queda por allí unos días mas y emprendimos el viaje a Manali, viaje largo y frio por las montañas que están por todas partes. Son 18h en Jeep compartido, la carretera esta cerrada por la nieve la mayor parte del año, hace una semana que la han abierto así que el viaje fue frio, blanco, marrón, deslizante y movidito. Salimos a las 4am de Leh y hacia las 11am llegamos a un paso dificil donde ya se habían atascado otros jeeps que nos precedían. Cinco horas de empujar, picar nieve, poner piedras y mojarnos los pies hasta que solo algunos vehículos conseguimos atravesar el mal trecho. Esto retraso tanto el viaje que nos tuvimos que quedar en un pueblo a mitad de camino donde hemos dormido en unas camas cochambrosas en un zulo en medio de la nada. Hoy, por fin,. con dolor de culo y cansado de botar y mirar por la ventanilla, hemos llegado a Manali. Es sábado y el fresquito de la sierra atrae a millones de indios que habitan en el ahora abrasador resto del país, así que, despues de casi un mes de paz, volvemos a las marabuntas, al ruido y al mogollón indio del que casi nos habíamos desacostumbrado.

El Valle de Nubra


Comiendo foeigras de Alberto en la carreta con gentes del lugar


viernes, 9 de mayo de 2008

Ladak, mas cerca del cielo

De Kachemira, donde pasamos unos días muy divertidos de la mano de nuestro nuevo amigo Tariq, viajamos hacia el este del norte, a Ladak. El camino hasta Leh, la capital de la región, es increiblemente emocionante, atractivo, aterrados y hermoso. Son dos días de viaje en bus del gobierno (lo mas seguro), 9 horas cada día, con parada en Kardil porque no se puede viajar de noche por esas carreteras. No es la carretera mas alta del mundo, porque la mas alta la vamos a recorrer mañana, pero es una de las mas altas, precipicios de mil metros a pocos centímetros de las ruedas de auto-colectivo, lenguas de nieve que las cortan para que pasen los vehículos, paisajes polares y lunares, ríos descongelandose, pajaros que vuelan mas bajos que nosotros en el autobús. Impresionante...



Llegamos un domingo y era una sensación nueva, no había casi gente en las calles, la gente que había no nos agobiaba ofreciéndonos todo tipo de opciones y artículos, hacia frio, esto no era India, no la India que conocíamos.
Hemos llegado a la paz que erróneamente he buscado en todo el viaje. El paisaje es grandioso, la ciudad esta a 3500 metros sobre el nivel del mar y las rocas que rodean el valle casi tocan el cielo.

El budismo es la religión mas seguida por estas gentes de ojos rasgados y sus templos y monasterios han desplazado a las mezquitas que hemos dejado atrás, aunque también hay musulmanes y tienen sus lugares de culto.


Uno de estos días conocimos a Alberto, un catalán que viaja solo con el que hemos congeniado bien ahora los tres nos movemos por aquí.

Después de ir en transporte publico a visitar algunos de los monasterios budistas cercanos a Leh, ayer decidimos alquilar unas motos y adentrarnos en las carreteras de las alturas para visitar otros sitios y tener la libertad de parar donde y cuando quisiéramos. Fue una aventura agotadora pero mereció la mas que la pena. En la moto no hay limites de mirada, no hay techos ni ventanillas, ni cabezas ajenas que te tapen el imponente escenario, es verdaderamente romántico la opción de la moto. Es agotador como digo por que también tienes que estar muy pendiente de la conducción y algunos tramos no están asfaltados y la moto se delsiza por la arena y hay que dominarla con su todas las fuerzas. Mas que palabras hay imagenes (problemas informaticos, solo una foto):


jueves, 1 de mayo de 2008

camellos y nieve con imagenes

Al final nos lo tomamos con calma, no había billetes de tren hacia el norte como queríamos, todo lleno hasta mitad de mayo. Como ya habíamos hecho otras veces decidimos aventurarnos por carretera, ir a la estación de bus y ver los buses que viajaban hacia el norte y elegir destino. Los autobuses aquí salen cada 5-30 minutos a todos los destinos, una prueba mas de la cantidad de gente que puebla estas tierras, y van a parir (abarrotados). Decidimos ir a Bikaner, a 7 horas de camino, la primera hora la pasamos de pie en el pasillo del autobús, después conseguimos un buen sitio y el viaje fue de los mejores en bus. Al llegar a Bikaner (norte de Rajastan) preguntamos horarios y trenes para seguir avanzando pero era domingo y la taquilla de reservas estaba cerrada y para ese día ya no había trenes. Buscamos un hostal y hablando con el dueño decidimos quedarnos y hacer al día siguiente un "Camel Safari" es lo típico de esta zona, un día y una noche en camello por el supuesto desierto. No estuvo mal, nada comparado con el desierto de Marruecos o Egipto, lo mejor fue que coincidimos con una pareja de polacos residentes en Nueva York, ella actriz de teatro y el programador cultural, ambos muy majos y agradables, sobre todo él.


De Bikaner en tren a no se donde y de no se donde a Amritzar, la capital de los Sick, los hombres del turbante y los bigotes kilométricos (su religión no les permite cortarse ningún pelo del cuerpo en toda la vida, para ellos es un regalo divino). Aquí estuvimos alojados en el mismo templo dorado donde acogen a cualquier peregrino y le dan alojamiento y comida gratis, otra bonita experiencia. Conocimos a un Juan José, un ecuatoriano convertido a la religión Sick que nos explico todo muy amablemente.

Juan José (Ecuador)

Bueno y tras mas buses y jeeps compartidos llegamos a Srinagar (Kachemira) y nos alojamos como debe ser en un bote-hostal en medio de el lago Dal rodeado por montañas nevadas. Un paisaje expectacular y un clima fantástico, por fin hemos usado el "porro folar".

lago

Tariq y su amigo Hamid
yo remando en aquel lago en una Shikara (barca tipica)
uns mujer de casta tribal

Una pega es que para ganrantizar la paz hay soldados por todas partes. Este no ssorprendio peculiarmente.