lunes, 2 de junio de 2008

El final de este episodio

Adiós India! Adiós viaje! Adiós a tantas cosas!

No tiene mucho sentido narrar lo ocurrido en las ultimas dos semanas en el subcontinente asiático ahora que ya estoy otra vez aquí, en la tierra que me vio crecer, pero lo haré resumidamente.

Después de unos días en Manali hicimos un viaje pesado e incomodo de 14horas en bus local, por la noche, clavandonos cada arista de los pobres asientos, con destino a Rishikech, la Meca de l yoga, la ciudad que ve nacer al rio Ganges. Un rio joven y loco que corre con fuerza. Es interesante ver como el negocio turístico permite hacer raffting en las aguas sagradas donde cientos de kilómetros después en Varanasi bañan los cuerpos de sus muertos. No se si lo fue o lo sigue siendo y no lo conseguimos ver, pero de yoga y espiritualidad vimos poco. El tráfico y el ensordecedor y enloquecedor ruido de los claxon de los coches no nos dejó disfrutar de esa supuesta paz del lugar. Duramos dos días en aquellas tierras que no nos digeron mucho y de ahí nos fuimos a Delhi haciendo una parada de horas en Hardwar, siguiente estación del Ganges.

Rishikesh:




Delhi la capital del gran país, la ciudad. Nos habían hablado tan mal del caos de Delhi y su ruido que al llegar no nos pareció para tanto, de hecho no creo que difiera mucho con otras tantas ciudades indias en cuanto a ruido y caos, únicamente en el tamaño.

En Delhi hice las compras musicales que tenia planeadas y vivimos bonitos encuentros con extranjeros e indios.

La ultima noche antes de coger el tren que me llevaría a Bombay para montarme en el avión de vuelta, estábamos cenando en un pequeño café de la calle y se acercaron tres niños mendigando, tendrían entre 7 y 10 años, uno de ellos, el más pequeño no tenia mano derecha, no se como la perdería, pero lucia su muñón medio ensangrentado y sucio para ayudar a obtener la moneda que espera. Les dijimos que no, pero, como siempre, insistieron hasta que los del bar los echaron con un par gritos. Yo les seguí mirando impactado con esa imagen, pensativo en el proceso de digestión de todo el viaje que ya estaba empezando. Otro chico mas mayor, también mendigo, cojo, con muletas se paro a hablar con ellos y me pareció que repartía parte del tesoro recaudado durante todo el día con aquellos chavales. "Que resumen de la India se me presenta ahora ante mis ojos!"
Al final les invitamos a sentarse con nosotros y se comieron nuestra cena con mil amores y sonrisas, agradecidos. Pude ver en ellos la mirada de un niño, el juego, la inocencia, me alegro ver que a pesar de sus vidas mendicantes conservaban ese aire de frescura infantil. Les regalé una postal de PayaSOSpital a cada uno y se rieron y emocionaron. Se despidieron riéndose y jugando. A la mañana siguiente, cuando íbamos a la estación de tren para que yo cogiera mi comboy de despedida, nos vieron y corrieron a nuestro encuentro, nos emocionó que se acordasen de nosotros con todos los turistas que ven al día y les hice un perrito de globo a cada uno, sus ojos se iluminaron y lo tocaban felices y emocionados. Emocionados también nosotros les dijimos adiós y cuando ya empezábamos a caminar hacia nuestro destino uno de ellos vino corriendo y extendiendo su brazo me regalo un elefantito de trapo, solo pude sonreirle con media lágrima en cada ojo y ahora el elefantito esta conmigo aqui, en tierras de opulencia y lujo.


El metro de Delhi

los angeles de la despedida...
El dia 25 de este mes me monté en el tren, me despedí de Idoya, ella se queda 15 días más. Después de tanto tiempo juntos en aquel viaje, donde nos hemos cuidado tanto fue triste la despedida, hubo lágrimas y los indios de mi vagón luego me contaron que se impresionan mucho al ver llorar a un occidental, creeen que somos mucho mas fuertes y que nosotros no lloramos...
Llegó la hora de dormir y dormí a duras penas. Al amanecer en una de las paradas me entero de que el tren tenia 8 horas de retraso ¡No puede ser!. Eso implicaba que como pronto llegaríamos a las 11pm y mi avion era a las 2am, todo bien si no se retrasaba más, pero quedaban muchos kilómetros donde poderse retrasar. Viajé con tensión durante 14h, calculando distancias y tiempos. Al final llegué a las 11pm y llegué bien al aeropuerto. ¡Ufff! Eso si, no pude ver ni un ladrillito o una fuente de la ciudad de Bombay.

El vuelo lo pasé durmiendo como toca, al tocar las ruedas la pista de aterrizaje tuve un sentimiento satisfactorio como resumen, como valoracion inmediata de toda la experiencia, me senti afortunado. Llegué a Londres y fui a casa de mi amiga Ana, un alma gemela que conocí en mi año de estudios en la capital inglesa. Allí pase un par de días contándonos peripecias y paseando por la ciudad perfecta para hacer mi escala, Londres esta lleno de indios y verlos en las calles sin ruido y con un trafico ordenado es una transición curiosa.

Y aqui estoy, en el Vedat de Torrente, donde crecí, donde siempre he vuelto y volver siempre me da pena. Es la lucha entre mi espíritu nómada y mis raíces y mi gente donde me siento bien. El viaje no se ha acabado...

sábado, 17 de mayo de 2008

El Valle de Nuvra y atrapados en la nieve


Los Cramburris (Alberto, Idoya y Juantxo)

Una de las zonas turísticas "cercanas" a Leh es el valle de Nuvra, para alcanzarlo hay que atravesar las montañas que lo rodean. La carretera mas alta del mundo según dicen los carteles y la guia de viaje. El viaje al valle son 6 horas de curvas y nieve en un autobús de asientos estrechos y cristales ahumados. Casualmente viajamos rodeados de monjes budistas que iban a una celebración al día siguiente a la que acudiría uno de los Rimpoches (lideres religiosos por debajo del Dalai Lama).

El valle nos decepciono un poco pero disfrutamos de un pequeño desierto de dunas de arena gris con las montañas al fondo. He me aquí saltando en las dunas, delgadito y largo como siempre.

Anteayer nos despedimos de Leh y de Alberto que se queda por allí unos días mas y emprendimos el viaje a Manali, viaje largo y frio por las montañas que están por todas partes. Son 18h en Jeep compartido, la carretera esta cerrada por la nieve la mayor parte del año, hace una semana que la han abierto así que el viaje fue frio, blanco, marrón, deslizante y movidito. Salimos a las 4am de Leh y hacia las 11am llegamos a un paso dificil donde ya se habían atascado otros jeeps que nos precedían. Cinco horas de empujar, picar nieve, poner piedras y mojarnos los pies hasta que solo algunos vehículos conseguimos atravesar el mal trecho. Esto retraso tanto el viaje que nos tuvimos que quedar en un pueblo a mitad de camino donde hemos dormido en unas camas cochambrosas en un zulo en medio de la nada. Hoy, por fin,. con dolor de culo y cansado de botar y mirar por la ventanilla, hemos llegado a Manali. Es sábado y el fresquito de la sierra atrae a millones de indios que habitan en el ahora abrasador resto del país, así que, despues de casi un mes de paz, volvemos a las marabuntas, al ruido y al mogollón indio del que casi nos habíamos desacostumbrado.

El Valle de Nubra


Comiendo foeigras de Alberto en la carreta con gentes del lugar


viernes, 9 de mayo de 2008

Ladak, mas cerca del cielo

De Kachemira, donde pasamos unos días muy divertidos de la mano de nuestro nuevo amigo Tariq, viajamos hacia el este del norte, a Ladak. El camino hasta Leh, la capital de la región, es increiblemente emocionante, atractivo, aterrados y hermoso. Son dos días de viaje en bus del gobierno (lo mas seguro), 9 horas cada día, con parada en Kardil porque no se puede viajar de noche por esas carreteras. No es la carretera mas alta del mundo, porque la mas alta la vamos a recorrer mañana, pero es una de las mas altas, precipicios de mil metros a pocos centímetros de las ruedas de auto-colectivo, lenguas de nieve que las cortan para que pasen los vehículos, paisajes polares y lunares, ríos descongelandose, pajaros que vuelan mas bajos que nosotros en el autobús. Impresionante...



Llegamos un domingo y era una sensación nueva, no había casi gente en las calles, la gente que había no nos agobiaba ofreciéndonos todo tipo de opciones y artículos, hacia frio, esto no era India, no la India que conocíamos.
Hemos llegado a la paz que erróneamente he buscado en todo el viaje. El paisaje es grandioso, la ciudad esta a 3500 metros sobre el nivel del mar y las rocas que rodean el valle casi tocan el cielo.

El budismo es la religión mas seguida por estas gentes de ojos rasgados y sus templos y monasterios han desplazado a las mezquitas que hemos dejado atrás, aunque también hay musulmanes y tienen sus lugares de culto.


Uno de estos días conocimos a Alberto, un catalán que viaja solo con el que hemos congeniado bien ahora los tres nos movemos por aquí.

Después de ir en transporte publico a visitar algunos de los monasterios budistas cercanos a Leh, ayer decidimos alquilar unas motos y adentrarnos en las carreteras de las alturas para visitar otros sitios y tener la libertad de parar donde y cuando quisiéramos. Fue una aventura agotadora pero mereció la mas que la pena. En la moto no hay limites de mirada, no hay techos ni ventanillas, ni cabezas ajenas que te tapen el imponente escenario, es verdaderamente romántico la opción de la moto. Es agotador como digo por que también tienes que estar muy pendiente de la conducción y algunos tramos no están asfaltados y la moto se delsiza por la arena y hay que dominarla con su todas las fuerzas. Mas que palabras hay imagenes (problemas informaticos, solo una foto):


jueves, 1 de mayo de 2008

camellos y nieve con imagenes

Al final nos lo tomamos con calma, no había billetes de tren hacia el norte como queríamos, todo lleno hasta mitad de mayo. Como ya habíamos hecho otras veces decidimos aventurarnos por carretera, ir a la estación de bus y ver los buses que viajaban hacia el norte y elegir destino. Los autobuses aquí salen cada 5-30 minutos a todos los destinos, una prueba mas de la cantidad de gente que puebla estas tierras, y van a parir (abarrotados). Decidimos ir a Bikaner, a 7 horas de camino, la primera hora la pasamos de pie en el pasillo del autobús, después conseguimos un buen sitio y el viaje fue de los mejores en bus. Al llegar a Bikaner (norte de Rajastan) preguntamos horarios y trenes para seguir avanzando pero era domingo y la taquilla de reservas estaba cerrada y para ese día ya no había trenes. Buscamos un hostal y hablando con el dueño decidimos quedarnos y hacer al día siguiente un "Camel Safari" es lo típico de esta zona, un día y una noche en camello por el supuesto desierto. No estuvo mal, nada comparado con el desierto de Marruecos o Egipto, lo mejor fue que coincidimos con una pareja de polacos residentes en Nueva York, ella actriz de teatro y el programador cultural, ambos muy majos y agradables, sobre todo él.


De Bikaner en tren a no se donde y de no se donde a Amritzar, la capital de los Sick, los hombres del turbante y los bigotes kilométricos (su religión no les permite cortarse ningún pelo del cuerpo en toda la vida, para ellos es un regalo divino). Aquí estuvimos alojados en el mismo templo dorado donde acogen a cualquier peregrino y le dan alojamiento y comida gratis, otra bonita experiencia. Conocimos a un Juan José, un ecuatoriano convertido a la religión Sick que nos explico todo muy amablemente.

Juan José (Ecuador)

Bueno y tras mas buses y jeeps compartidos llegamos a Srinagar (Kachemira) y nos alojamos como debe ser en un bote-hostal en medio de el lago Dal rodeado por montañas nevadas. Un paisaje expectacular y un clima fantástico, por fin hemos usado el "porro folar".

lago

Tariq y su amigo Hamid
yo remando en aquel lago en una Shikara (barca tipica)
uns mujer de casta tribal

Una pega es que para ganrantizar la paz hay soldados por todas partes. Este no ssorprendio peculiarmente.

lunes, 28 de abril de 2008

Norte incomunicado

Amigos todos: simplemente informar que tras alcanzar el norte del país donde la nieve se divisa y el frió se palpa en la noche la comunicación internautica se hace difícil o casi imposible así que durante algunos días no habrá noticias. Como dice mi madre "Sin noticias buenas noticias" así que serán buenas pero a la vuelta. Besos de lagos, montañas y sabor a Paquistan , China y Tibet.

sábado, 19 de abril de 2008

Rajastan tan tan

Rajastan, la región de turbantes, camellos y gentes variopintas, gente como siempre es lo que mas hay, los insectos deben estar abrumados en este país donde la especie humana les hace la competencia en cuanto a numero de ejemplares.

De Agra fuimos a Jaipur en un autobús nocturno que prometieron era de ultimo modelo y máximo lujo, los modelos y el lujo aquí también es diferente. Puede realmente que fuese el ultimo modelo que ha llegado a la India y según con que se compare puede que fuese también de lujo, pero eso si, no era del máximo. Una nave blanca oxidada con literas oscuras y pobladas por pulgas (que solo descubrimos al llegar cuando ya era demasiado tarde), tumbados con el techo casi en las narices intentamos dormir a duras penas en posición fetal con los hombros en guardia ya que con los baches y otros obstáculos con frecuencia nos chocábamos con el techo y rebotábamos en el finisimo colchón y volvíamos a golpear y así hasta llegar.

Encontramos un hotel donde solo estuvimos una noche. Jaipur no tiene mucho que ver, un gran zoco amurallado y algunos palacios.
Pies de Jaipur vimos muchos pero todos con vida y ninguna prótesis salvadora, pero nos lo creemos (informense de "El Pie de Jaipur").


De Jaipur a Pushkar donde ya casi estamos una semana. Un pueblo a las puertas del desierto, lugar de peregrinación ya que aquí se encuentra el único templo de la India dedicado a Bramah . El centro de la villa lo ocupa un lago, sagrado claro, y circundandolo los típicos Gaths (escalones que se meten en el agua, como en Varanasi). Aquí una foto desde uno de loa templos en lo alto de una montaña.

La calle principal esta abarrotada de tiendas de artesanía, ropa, restaurantes y joyerías, todo para turistas ( indios y no indios). Para aderezar a la multitud que impera en esta calle hemos coincidido con la temporada de bodas y cada rato pasa una mini-cabalgata con banda de música incluida y una procesion de gente que acompanaña al novio o novia. La banda de música consiste en algunos instrumentos de viento, percusión y un ensordecedor órgano casi de juguete que conectado a un carro con grandes altavoces ahoga cualquier otra nota mas armónica imposibilitando a los viandantes continuar cualquier conversacion hasta que se aleja este estruendo. Lo único que compensa la coincidencia con este particular modo de festejar es el desfile de saris de todos los colores y las danzas que a veces se pueden ver en medio de todo el follón.


Tras muchas horas de comprar, o intento de y otras mas de contemplacion sentados a orillas del preciado lago mañana nos dirigimos al norte en busca de fresco y montaña.

sábado, 12 de abril de 2008

Taj Mahal (Agra)

Sobran las palabras.



...esta noche salimos hacia Jaipur (Rajastan). El calor y las fortificaciones nos esperan.

Muertos, vivos y en camino (Varanasi 2)

Dos semanas en Varanasi... Los últimos días nos cambiamos de hostal y fue bonito, abríamos la ventana y teníamos un balconcillo que miraba al rió. Nuestra calle muy autentica, con viejitas vendiendo fruta sentadas en el suelo, puestos de te, tiendas donde hacían el yogurt con leche de búfala. Por cierto las búfalas, puse una foto de unas niñas sentadas en una búfala y no he hablado de ellas, de las búfalas. La vacas no son de nadie, caminan por las calles con toda tranquilidad y dominio a su antojo y libre albedrío, no se les puede ordeñar ni por supuesto matar. Alguno les da algún que otro palo para evitar que no se coman la mercancía o se metan a algún templo o para que desbloqueen la calle, pero en general la población las respeta y hace todo tipo de peripecias para no alterar su pachorra. Censurada esta fuente de leche los indios utilizan las búfalas para obtener todo tipo de productos lácteos. Estas si tienen dueños pero también paseanYo estoy convencido de que se saben con tantos derechos y se aprovechan. bastante libremente por cualquier rincón, su expresión es tierna, su caminar con la cabeza estirada hacia delante les da un aire bondadoso y su volumen y su ritmo pausado inspiran tranquilidad y tierra, mucha tierra cuando observas su pezuñas abrirse al tomar contacto con el suelo. Me gustan las bufalas y su yogurt.


Los últimos días un viejito que vendía palos de nimm (lo que utilizan de cepillo de dientes), del que Idoya se encariño por la paz que transmitía su mirada , se empezó a encontrar mal. En la calle y con algunas dudas le exploramos y descubrimos un gran hidrocele (liquido en la bolsa de los testículos), nunca habíamos visto algo así y decidimos llevarlo al hospital. Era domingo y en el servicio de urgencias nos explicaron que en la India era normal con el calor y las picaduras de mosquito pero que de todas formas se lo quedaban y el lunes lo vería el cirujano, así que allí lo dejamos. El lunes, acompañados por el hombre del rickshaw que nos había llevado el día anterior y que hacia de traductor de nuestro Baba (así llaman a los hombres renunciantes dedicados a la vida espiritual), nos presentamos en el hospital que estaba, a diferencia del día anterior, a rebosar de gente como cualquier sitio en este país. Buscamos al Baba, lo habían cambiado de cama y su hijo ya había llegado del pueblo. El hijo contó que le habían sacado sangre y le habían pedido 600 rupias y solo había podido dar 200 como señal. Ya empezamos con la pasta por en medio en un hospital publico y gratuito para aquel los que no gozan de una economía suficiente. tras pelearnos con muchos médicos, Idoya la mas enérgica y empeñada en la causa y yo con la duda constante de quien eramos nosotros para meternos en su sistema de salud? quien era el Baba? Que tenia de diferente para que dos occidentales hablasen por el y su familia? etc, etc... Al final descubrimos que las 600 rupias de analítica había sido una clínica privada de la acera de enfrente que aprovechándose de la ignorancia rural van haciendo su negocio dentro del hospital. Logramos que le devolvieran las 200 de señal y seguimos la lucha. Conseguimos que, con una cartilla de pobreza de uno de sus hijos donde constaba el como padre y beneficiario, le hicieran las pruebas gratis y que al día siguiente ya veríamos con el cirujano. Al día siguiente deje a Idoya ir sola al hospital, era su causa y yo no estaba éticamente seguro de nuestro proceder. A la vuelta contó que tras pelearse e indignarse por la negativa a operarle de forma gratuita con un sin fin de excusas, el paciente (Baba) decidió marcharse a su pueblo ahora que estaba recuperado y solucionar todo en el área correspondiente. Indignación, impotencia, rabia... Sin duda los médicos responsables se negaron y excusaron en el área de salud esperando nuestro dinero, una cantidad que nos podíamos permitir y que para ellos es un buen pellizco. En este hospital y en todo el país somos dinero andante y con razón. Este es el Baba:
Cuando inevitablemente llega la muerte, el mejor sitio para terminar el camino para los hindúes es Varanasi. Antes de quemarlos a orillas del rió con madera santa los pasean en una camilla de bambú cubiertos de flores por las calles de la ciudad y sumergen en el rió para purificarlos. La primera llama ha de ser el familiar varón mas anciano y cercano que este presente, tarda aproximadamente 3horas en hacerse cenizas, durante este tiempo los familiares miran las llamas y hablan y están tristes pero sin derramar una sola lágrima que seria símbolo de debilidad y es mal presagio para el muerto que muriendo aquí debe liberarse del ciclo de reencarnaciones y alcanzar el nirvana. Para ellos las sucesivas vidas con un camino que hay que hacer para llegar a la salvación, un camino donde las buenas y malas acciones se van acumulando, el karma. Al morir en Varanasi hay 6 personas que no necesitan la purificación de la cremación y cuyos cuerpos son lanzados al rió atados a una roca (imaginaos como están las aguas), estos son: embarazadas, niños, mordidos por una cobra, leprosos, sadus (los cuidadores de los templos) y otro que no me acuerdo. Esto es el crematorio pequeño de la ciudad:






Y entre muertos y muchos mas vivos nos despedimos de esta ciudad mágica y absorbente y de nuestros amigos y compañeros de momentos. Aquí en la foto: Lagui (medico y surfero sevillano), Amaia (medica y artista vasca), el rumano en busca de su yoguini y nosotros en la terraza de nuestro ultimo hogar.

lunes, 7 de abril de 2008

El rio y la muerte (Varanasi 1)



Varanasi, antes Benares, ahora y siempre la ciudad del río Ganges, el lugar donde la vida y la muerte nadan en las mismas aguas. En esta Meca india se dan cita toda clase de homo sapiens y no tanto, indios de todos los colores, sabores e intenciones y muchos otros forasteros de lo mas curioso. Llegamos ya hace mas de una semana y aun no nos cansamos de este lugar.

Empecemos hablando de los encuentros fortuitos que aquí se intensifican como buen punto de peregrinación. A lo largo del viaje no han sido raros los reencuentros con otros viajeros que tras separarnos en ruta nos volvemos a juntar y es siempre lindo. El ejemplo máximo es Johansen, un austriaco que conocí en Valencia, porque vendía una furgoneta con cama en la que yo estaba interesado, que sin saber donde estaba lo encontramos en Gokarna un tiempo atrás y tras perderle la pista ayer lo volvimos a encontrar aquí. En fin cosas de la India. "Everything is possible in India"

Nuestra vida en Benares es tranquila, nos sentimos bien aquí y pasamos los días paseando, regateando y observando atonitos lo que pasa alrededor de este poderoso río. Entre los escalones que mueren y resucitan a lo largo de la orilla del Ganges hace un par de días me encontré a Lagui, un medico sevillano que conocimos en la Fundación Vicente Ferrer así que el grupete ha aumentado. Hemos encontrado a gentes con historias variopintas, una pareja de españoles muy graciosos que esta aquí haciendo un documental, otros compatriotas que llevan años aquí estudiando Hindi y otras materias vedicas, un rumano que lleva años buscando un guru que le guíe en su camino y solo piensa en el gran cambio del 2012 que predijeron lo mayas, un indio casado hace 4 años con una francesa y que hace 6 que decidió dejar de hablar y solo se ríe y se comunica con gestos y piensa estar otros 6 años mas, increíble, tantricos que tras su jornada de trabajo y tras acostar a sus hijos y su esposa se visten de rojo o negro y se van a los crematorios del río a emborracharse y drogarse de diversas maneras para entrar en un trance que les conecta con el mas allá y así un sin fin de elementos que hacen de este lugar una tierra que no duerme mas que a ratitos entre las piedras del suelo a altas horas de la noche o en las horas de mas calor a la sombra de esas sombrillas.

Esto es India, aquí me siento bien, aturdidamente cómodo, con ganas de estar sentado horas y horas mirando al río, a pesar de los acosos continuos para alquilar una barca, para comprar postaes, para que des limosna, para comprar drogas varias, para preguntarte de donde eres y como te llamas y nada mas, para nunca sentir soledad fisica ni silencio mas de 5 segundos. A pesar de estas cosas de las que puedes terminar muy arto, a pesar de todo esto, Varanasi esta muy bien.

viernes, 4 de abril de 2008

Cuevas de Ajanta camino a Varanasi

Y al norte nos fuimos... noches de trenes y estaciones, días de viaje a ritmo de locomotora.
Elegimos Ajanta como escala entre Hampi y Varanasi (antiguo Benares), la ciudad del rió Ganges de aguas sagradas. En Ajanta se emplazan unas cuevas budistas escabadas en roca en las hoces de un rió, cuevas de mas de 500 anos, escavadas y decoradas con minuciosa paciencia, con multitud de figuras, relieves y frescos increiblemente bien conservados. Por lo visto algo bastante especial y unico.

Volvimos a embarcarnos, o mejor dicho "entrenarnos", para seguir nuestro viaje hacia el norte. Conversaciones varias y algun que otro percance felizmente resuelto.Trenes que se ponen en marcha mientra compraba una botella de agua en una de las paradas y otro tren viene del otro lado y me tapa el acceso y yo habiendo obserbado en viajes anteriores el modus operandi en estos casos me lance para subir al nuevo tren y bajarlo por el otro lado para asi meterme al vuelo en mi tren que ya estaba en marcha sin importarme el bagon donde subia. Idoya al ver el tren en marcha y saberme fuera empezo a buscarme y silvar hasta que me presente en el bagon correcto con un trofeos de agua mineral en cada mano.

Con algo de retraso y mucho calor llegamos a Varanasi Junction. Sigo contando en otra ventanita.