Llegamos un domingo y era una sensación nueva, no había casi gente en las calles, la gente que había no nos agobiaba ofreciéndonos todo tipo de opciones y artículos, hacia frio, esto no era India, no la India que conocíamos.
Hemos llegado a la paz que erróneamente he buscado en todo el viaje. El paisaje es grandioso, la ciudad esta a 3500 metros sobre el nivel del mar y las rocas que rodean el valle casi tocan el cielo.
El budismo es la religión mas seguida por estas gentes de ojos rasgados y sus templos y monasterios han desplazado a las mezquitas que hemos dejado atrás, aunque también hay musulmanes y tienen sus lugares de culto.
Uno de estos días conocimos a Alberto, un catalán que viaja solo con el que hemos congeniado bien ahora los tres nos movemos por aquí.
Después de ir en transporte publico a visitar algunos de los monasterios budistas cercanos a Leh, ayer decidimos alquilar unas motos y adentrarnos en las carreteras de las alturas para visitar otros sitios y tener la libertad de parar donde y cuando quisiéramos. Fue una aventura agotadora pero mereció la mas que la pena. En la moto no hay limites de mirada, no hay techos ni ventanillas, ni cabezas ajenas que te tapen el imponente escenario, es verdaderamente romántico la opción de la moto. Es agotador como digo por que también tienes que estar muy pendiente de la conducción y algunos tramos no están asfaltados y la moto se delsiza por la arena y hay que dominarla con su todas las fuerzas. Mas que palabras hay imagenes (problemas informaticos, solo una foto):
1 comentario:
Hola, Juantxi! Hola, Idoya!!!
Que bueno saber de vos!
Fazia um tempo que aqui não vinha!
A foto dos dedos, é linda!!!
Besos enormes!!!
Saravá!!!
Zé
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