domingo, 22 de marzo de 2009

Aconcagua en silencio

Escapada en solitario en busca de silencio y aire fresco. Cuatro horas de viaje en bus hasta la entrada del parque natural. La temporada terminó el pasado domingo pero hasta Semana Santa permiten el paso de gente. Poco después de pagar el permiso aparece el gran gigante Aconcagua y la laguna de Horcones, pequeña pero de aguas cristalinas y un manto verde en su fondo. Comí algo y comencé el primer ascenso. No hay mucha gente pero los senderos se ven transitados, pisados, marcados por el paso del hombre. Dos horas y media de subida junto a un río que nace de los glaciares agonizantes hasta llegar a Confluencia, primera parada a 3400 metros de altura donde pasé la noche en mi tienda individual.

El día siguiente amanecí sin mucho frío a las 7am y emprendí la expedición a las paredes del gigante de 6959 metros. 5 horas de caminar, parar, caminar, comer algo, pasar frío a la sombra y calor al sol, un sol que tardó en pasar las montañas que de rodeaban pero que llegó con toda su fuerza. Uno se pregunta mientras escucha el crugir de las lenguas de glaciar ¿Qué hago aquí? ¿Qué he venido a buscar? y las respuestas no llegan. Llegué a los pies del Aconcagua, a el lugar llamado Plz Francia a 4200 metros sobre el nivel del mar. La falta de oxigeno se nota en las subidas, te fatigas antes, pero es llevadero. Hice una meditación y me dispuse a volver. Hasta el momento solo me cruce con un canadiense que iba equipadísimo y muy rápido, salio un rato antes que yo y cuando a mi me faltaban un par de horas para llegar él ya estaba volviendo. La vuelta me la tomé con más calma, paré más y me cruce a gente que iba hacia las faldas de donde yo venia. Llegue tranquilamente a confluencia y al ponerse al sol me quedé con medio cuerpo fuera de la tienda metido en el saco y vi salir las estrellas que fueron muchisimas cuando el sol se fue por completo.



El silencio de la montaña me emocionó el primer día sentado en una piedra, estamos tan acostumbrados a un ruido constante de coches, gente, maquinas e insectos que el silencio es cada vez más insólito.Volví al día siguiente, cansado, renovado, respirado... El bus no para en la puerta del parque cuando va hacia Mendoza así que tuve que caminar unos kilómetros más hasta Puente del Inca, donde sí tiene una parada y hay una formación natural de minerales de aguas termales que forman un puente y engulle un antiguo balneario. Vuelvo a Mendoza y esa misma noche actuamos en el Soul Cafe para ocho personas, por el día, la falta de publicidad o los ángeles aleccionadores tuvimos la experiencia de actuar para tan pocos y fue rarisimo pero enriquecedor. Y hoy domingo actuamos por ultima vez en la ciudad del Aconcagua y mañana partiremos cada uno a donde quiera, nos damos unas semanas de vacaciones, aun no sé donde iré antes de Brasil

1 comentario:

Anónimo dijo...

Um abraço!
Seguirei lendo....