sábado, 18 de abril de 2009

Brasil II Chapada Diamantina

Ya desde Argentina os cuento con imagenes la última semana en Brasil. Nos fuimos Pedro y yo, con la casa a cuestas, a un parque natural a 6 horas de Salvador llamada Chapada Diamantina. Un lugar grandioso y hermoso, las imagenes lo cuentan mejor que las letras. Cascadas, rocas enormes emergiendo del verde suelo, silencio, naturaleza... Cada vez lo confirmo, el turismo que me gusta es el rural mucho mas que el urbano.








Cascada da Fumaça (de humo) porque de lo alta que es cuando llega abajo no queda chorro y es un gran nube de minúsculas gotas de agua casi vapor.
Pedro la noche en que se cortó la tremenda melena con tanta historia acumulada entre la maraña negra y fuerte, una historia de amor y muchas idas y venidas.

















Cuando uno viaja a lugares tan mágicos en noches de luna pasan cosas como esta...

Ohh, desgracia!!! aquí haciendome autofotos en soledad y cubierto de arcilla negra en una incursión en solitario me resbalé y una explosión de agua y barro se estucó mi queridísima cámara de fotos (véase en la foto una de las gotas del objetivo). Raudo y veloz me enjuagué las manos y la limpié y continué el reportaje. Horas después la cámara quedó lisiada, herida, sin retina, sin pantalla... la pantalla no funciona, ni puedo ver las fotos que hago, ni ver lo que estoy sacando, ni modificar los parámetros... nada, puedo poner la opción automática y saca las fotos que luego puedo ver en el ordenador, he vuelto a una era analógica a la que rápidamente me había desacostumbrado, la llevaré a su médico pronto.


Volvimos a Salvador después de 5 días en este lindo lugar y yo me fuí ese mismo día con Teresa, la hermana de Pedro, a unas playas de la linea verde, que llaman, mientras Pedro se recomponía de unos días de fiebre y diarrea. Encontramos allí a unos amigos de Teresa y pasamos una noche fantástica en la playa con luna llena que salió del agua para saludar y se quedó toda la noche iluminándolo todo. Cantamos a los pies de la hoguera en la arena, me bañe en el mar a la luz de la luna y nos reimos mucho, linda noche la de aquel día.







Un dia antes de irme programamos la actuación de Ditu&Feitu en una escuela de artes escenicas de Salvador y ahi fuimos con nuestras narices rojas y demás enseres. En contra de las malas predicciones en cuanto a público por estar en medio de la semana santa hubo gente y muchas risas. Nosotros, Pedro y yo, ya con nostalgia de actuar juntos lo pasamos bien y nos quedamos contentos aunque ahora ya trites de tenernos que volver a despedir una vez más. Iré pronto a París a visitarle donde reside actualmente como estudiante de la escuela de teatro de Philippe Gaulier.

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