sábado, 21 de noviembre de 2009

Temazcal (Cali)


Durante los últimos días en Cali, el 15 de Noviembre con Fabián, un chico que hemos conocido a través de Geovanny, el Taita (Chamán) con el que estuvo Luka en Otavalo, no fuimos al monte, a una fincas cercanas a la ciudad para preparar un Temazcal para el día siguiente.
Como explican ellos a quien no tiene ni idea, un Temazcal es una especie de iglú hecho con bambú u otros materianes donde se celebra un ritual de los indios americanos con unas piedras calientes haciendo algo así como una sauna natural.
Bien, llegamos al lugar Fabian y yo y comenzamos a limpiar el terreno armados con machete y rastrillo. Luego fuimos a buscar las guaduas (bambú gigante) monte a traves hasta llegar a la casa de Don Ricardo, un hombre de campo que ya tenia algunas guaduas listas para vender y que estaba haciendo panela (es el primer escalón del azúcar, el jugo de la caña de azúcar calentado y solidificado) aquí algunas fotos.


En dos viajes trasladamos tres guaduas de 8 metros cada una, en la foto se aprecia bien, el dolor de hombros llegó más tarde.
Las cortamos en láminas y por la tarde llegaron los refuerzos, Juan Felipe y Lina de Pereira y Juan Carlos y Lucia de Cali, involucrados directos en la ceremonia programada para el día siguiente.

Calculando matemática y astronómicamente la dimensiones y orientación de los ejes, empezamos la construcción hasta terminarla ya adentrada la noche. Un poco de tertulia bajo el cielo estrellado y a la cama exaustos. Fabian y yo nos quedamos en la casa de la finca, los demás se fueron a dormir a la ciudad e hicieron bien porque nosotros fuimos atacados por un tremendo ejército de mosquitos que son su zumbido y picaduras no nos dejaban dormir así que nos lanzamos a una batalla campal de camisetazos y palmadas al aire que los logró acobardar y conseguimos dormir la segunda arte de la noche bienvenida.


Despertamos con el sol y el desayuno que nos traían los compañeros que volvían al campo de trabajo y nos pusimos a trabajar. Acopio de leña, cubrir el Temazcal y construcción del altar con la tortuga y demás símbolos.




Hacia las 13h llegaron los participantes, Luka entre ellos, y a las 14h nos metimos en aquel útero de la Pachamama. Más de cuatro horas dentro, a oscuras, sentados en circulo. Cuatro puertas, cuatro entradas de nueve piedras (abuelitas) al rojo vivo donde echar las hierbas y minerales pertinentes y agua para crear el vapor. La primera en nombre del aire, el aliento, la segunda del agua, las emociones, las tercera del fuego, el poder y la cuarta y última para dar las gracias a la tierra por purificarnos, limpiarnos y volvernos a nacer al salir de ese útero renovados y conectados con lo esencial. Una experiencia indescriptible y reconfortante el haber vivido todo el proceso. ¡Gracias Fabian! ¡Gracais a todos!

1 comentario:

Anónimo dijo...

ESO NECESITARÍA YO. ¡Claro si el agua es las emociones! ¿Cómo consigo domeñarlas siendo una cáncer!
Siempre con envidia, san, pero envidia