viernes, 23 de noviembre de 2012

En la carretera. Primeros dias.


 1° día: Hanoi - Mai Chao:


El miércoles, después de recuperar mi tarjeta de crédito en la sede central del banco sin muchos tramites, alquilé la moto y con la mochila bien atada con pulpos salí rumbo a Mai Chao. La salida de la ciudad ha sido épica o hípica o hipertónica, diez kilómetros de ciudad, trafico salvaje y muchos baches. La circulación en Vietnam se basa en una sola máxima: si hay hueco ¡pasa!, da igual que seas peatón, ciclista, motorista, chofer de autobús o camionero. Todos al mismo tiempo, no existen los carriles, los semaforos en rojo no significan nada. Cualquier vehículo puede transportar cualquier cosa sin importar el volumen o el peso, he visto cosas muy raras, desde una bicicleta transportando jaulas hechas con bambú y diez gallinas en cada jaula hasta una moto con cincuenta girafas de cartón piedra, de un metro de largo cada una, perfectamente entrelazadas. Todo funciona, la masa de vehículos, en su mayoría motos, se mueve y cruza con asombrosa destreza. Eso sí, con la constante "ayuda" del claxon o pito. Lo usan tanto que algunos les ponen melodía, algo parecido a ese sonido de feria que reconoceríamos cualquiera.

Tras una hora de jungla de asfalto han llegado los arrozales y las montañas. He empezado a subir y a contemplar el paisaje desde lo alto.

Sobre las 16h he llegado a mi destino, Mai Chao, un pequeño pueblo habitado mayoritariamente por los Thai, una de las etnias minoritarias del país, que ya han cambiado sus trajes tradicionalss por los vaqueros y camiseta pero todavía se ve alguna mujer mayor vestida como sus antepasados. Al pararme para leer la guia ha llegado un señor y me ha ofrecido alojamiento en su casa tradicional, cena, cama y desayuno por unos 7€ al cambio.

He aceptado curioso y contento de no tener que buscar alojamiento y ha resultado ser una familia como tantas otras que ofrecen sus casas para alojar turistas. Muchas mujeres del pueblo de dedican a tejer en grandes telares con algodón y seda.

Mi moto y la carretera.



 La casa sobre pilares donde pase la noche.
 Mi cama de esa noche.

 Secando las hojas de te.
 Esperando por obras en la carretera.
 Pastora tejiendo mientras pastan sus vacas.

2° día: Mai Chao - Son La:


La familia me ha alimentado muy muy bien. He desayunado un pan con pepino, tomate y una gran tortilla vietnamita y un delicioso café. Después de agradecer, pagar y atar la mochila en la moto he salido rumbo occidente. El paisaje es impresionante, la carretera no esta nada mal y no hay casi trafico.

Se hace mas duro en las horas fuertes de sol. No he logrado encontrar un sitio donde me dieran de comer así que he comprado unos pepinos fantásticos que se los comen con sal y polvo de pecado. Adentrándome por un camino de barro buscando una sombra he llegado a una aldea desierta que a su entrda tenia una casa que parecía ser tienda o bar con un porche sombreado y unas butacas de madera. He parado y he pedido una cerveza que es lo único que digo y me entienden. Aunque sé algunas palabras en vietnamita, la pronunciacion es gan compleja que no me entienden y se cierran en banda diciendo no con la cabeza y sonriendo sin muchas cagas de entenderte.

Tras el reposo he vuelto a la carretera y he llegado a mi destino, Son La, una ciudad como otra cualquiera donde sin muchas ganas me he quedado en un hotel normalucho para descansar para la siguiente jornada.


Mujer de la aldea.
 Transporte de Bonsais.

 Saludo timido

3° día. Son La - Dien Bien Phu:


Con ganas de salir de la ciudad me he ido sin desayunar a las 7am y 30 km mas adelante he parado en un pueblo y desayunado a lo vietnamita, una sopa de fideos con verduras y picante. Paso por las poblaciones a 10km/h mirándolo todo como una maruja, ellos también me miran y muchos gritan: Hello! Y sonrien amablemente. Los pobladores de esta región son de la etnia Thai y hmong, las mujeres se hacen un moño raro con su pelo negro azabache y cuando van en moto el casco se queda totalmente levantado para que en caso de accidente no le pase nada al moño aunque se abran la cabeza, es muy divertido.

Los paisajes son hermosos.



 Secando yuca en la carretera
 A la hora de comer he parado en una tiendita y una mujer y su hijo me han atendido cariñosamente y todos hemos colaborado para entendernos. Con gestos me preguntan si estoy casado y yo les enseño fotos de Claudia en el movil y les encanta, les encanta ver fotos, me hacen preguntas que interpreto y respondo como puedo. Hemos estado un buen rato, han venido los vecinos y la madre les explicaba las fotos como si me conociese de mucho tiempo. Ha sido bonito el encuentro.



 La familia que me dio de comer.

 Como llegaba relativamente pronto a mi destino me he desviado del camino para ver un lago. Menos mal que el GPS funciona, porque me me metido por caminos de tierra y mil desvíos en los que era fácil perderse. Al rato he llegado a la ciudad Dien Bien Phu, famosa porque fue donde los franceses perdieron la guerra de conquista de Indochina pero no es mas que una ciudad fea como tantas otras. Me ha costado mucho encontrar un hotel, así que cuando he llegado a uno me he quedado sin muchas preguntas.



lunes, 19 de noviembre de 2012

Bahia de Halong


Por fin he llegado al paisaje que me trajo a Vietnam. Tras una noche en tren, esta vez en la clase superior, Cama blanda, donde conocí a dos franceses, padre e hija compañeros de camarote, llegamos a Hanoi, capital del país a las 5am del sabado. Tomamos un café en la puerta de la estación mientras amanecía la ciudad y decidimos juntarnos y caminar en busca de una agencia de viajes para embarcarnos hasta la famosa Bahoa de Halong. Pasamos por uno de los lagos del centro de la ciudad donde a esas horas tempranas se reunen vietnamitas de todas las edades para practicar taichi y chikung para permanecer jóvenes y atléticos como parecen estar la mayoría de los habitantes de estas tierras.
Sin muchas divagaciones nos enrolamos en una de las excursiones que te llevan a la bahía. Antes de salir tenia que sacar dinero del cajero y tras poner el PIN el cajero se fundió y apareció un mensaje de error, nuestro autobús estaba esperándome así que le saque una foto al cajero y los teléfonos de contacto y me metí en el bus aparentando tranquilidad ante lo sucedido. Durante el viaje conseguí llamar al banco y con ayuda del guia resolví la cuestión y mi tarjeta me espera (Dios mediante) en el edificio central del banco en Hanoi. Pas de probleme!
En el bus conocimos a Claudia, una chilena que vive en Nueva Zelanda y esta viajando por el sudeste asiático antes de volver a Chile por una temporada.
Llegados a Halong, comprobamos lo turístico que es el lugar, miles de turistas organizados en grupos, como ovejas nos mostraban el camino a cada barco. El nuestro , Golden Lotus, destacaba antes muchas cutreces y de hecho estuvo muy bien. Camarotes nuevos. Cuarto de baño impecable, decoración justa y rustica...
Nos adentramos en la hermosa bahía. Las fotos hablan por si mismas. La leyenda cuenta que fue un dragón que se petrificó y las montañas son las partes de su cuerpo que sobresalían del agua. ¡Impresionante!
Visitamos una cueva que no tenia mucho que envidiar a las recién visitadas de Phong Nha y navegamos entre los inmensos peñascos hasta la puesta de sol.



 En la proa.
 Los franceses en la cubierta.



Echaron el ancla y pasamos la noche en medio de la bahía con un cielo estrellado y risas en el karaoke del barco. El Karaoke aquí es un deporte nacional. Todo el mundo tiene un karaoke en casa y practica en la intimidad o con amigos, incluso a puertas abiertas para el deleite de los viandantes.
Al segundo día llegamos a la isla de Cat Ba, la mas grande y poblada de la región, donde estamos ahora frente al mar después de haber pasado el día en piragua entre las grandes rocas.

Mañana me despido de los franceses, Virginie y Christian y parto de nuevo a Hanoi para decidir mi próxima aventura hacia las montañas del norte.

Las Cuevas de Phong Nha

Llegué hasta Dong Hoi solo para ver estas famosas cuevas patrimonio de la humanidad e incluso una de las maravillas naturales del mundo dentro de la controversia que existe al respecto. En fin, que he estado allí, allí dentro.
Salí en moto bien temprano e hice los 50km disfrutando el paisaje y parando cuando quería. La moto da una libertad fantástica y viajando solo es también lo mas barato. Gracias al GPS del móvil no hay que tener miedo a perderse.
La cueva de Phong Nha propiamente dicha esta inundada por lo que hay que acceder en una pequeña barca a la que las autoridades pertinentes solo les permite entras 500 metros que es poco si lo comparas con los 34km que han descubierto que tiene la cueva pero no ha estafo nada mal.
En la entrada la barca pasa a duras penas pero una vez dentro el techo se eleva varios metros y gracias a la iluminación artificial puedes contemplar la infinidad de estalactitas de todos los tamaños, incluso de varios metros de diámetro, colgando del techo hasta algunas llegar a unirse con el suelo. Impresionante! Arriba de esta cueva hay otra, seca, por las que se puede caminar y adentrarse por sus pasillos y plazas dentro de la roca, gigantesco todo el espacio que existe dentro de la inocente montaña. Preciosas esculturas que cada gota de agua con su porción mineral va esculpiendo.
Para lograr hacer las fotos he tenido que forzar el ISO, de ahí el grano que se aprecia.




 Durante la excursión he conocido a un sueco que viaja hacia el sur, solo, con una vieja moto que se ha comprado aquí y a una pareja de estadounidenses que también viajan en una moto pero estos en dirección norte. Muy simpáticos los tres y con informaciones útiles para el resto de mi viaje. Tras las cuevas hemos comido juntos y luego cada uno ha seguido su camino. Yo he vuelto por un camino diferente y he llegado a tiempo de ver el mar antes de la tormenta vespertina de rigor.

Una, dos y tres



viernes, 16 de noviembre de 2012

Viaje en tren hacia Dong Hoi

Temiendo no encontrar billetes en el mismo día, compre mi próximo pasaje en una agencia de viajes de Hoi An, en tren a Dong Hoi, próxima parada para visitar una impresionantes cuevas. Cuando ya estaba terminando de rellenar el billete me acorde de que hay varias clases, hard seat, soft seat, hard bed y soft bed (para los no angloentendidos: silla dura o blanda, y cama dura o blanda) y le dije que quería silla blanda. El dulce señor me dijo que a penas había diferencia entre uno y otro y que era bastante mas caro. Como el vịaje era durante el día y solo 6 horas acepte y me quede con el billete ya hecho en HARD SEAT. Y sí, era duro, duro como un banco de parque o mas. Al llegar a mi sitio, horrorizado por lo que me esperaba intente hablar con el revisor sin ningun exito ya que mi vietnamita es minúsculo y su ingles también, así que me arme de paciencia y moldee mi culo de diferentes formas, todas en ángulo recto. Conseguí ver una película en el móvil y hacer algunas fotos hasta llegar a mi destino.

Lloviendo en la estación














Hoi An y sus montanas de marmol.

Continuo el viaje, hace dos días llegue a Hoi An ciudad conocida por sus sastres, calles adoquinadas y excelente comida. Todos estos atractivos son razon suficiente para atraer miles de turistas. La primera tarde mientras buscaba un lugar para pasar la noche empezó a llover tropicalmente y me refugie en una sastrearía, que con todas las que hay no é difícil caer en una y fueron tan simpáticas y yo tan predispuesto que me anime a hacerme una abrigo a medida, moderno, joven, elegante y comodo al mismo tiempo. (no tengo una buena foto para mostraros)
Al día siguiente alquile una moto para visitar las montañas de mármol , a unos 19 Km de allí que esconden una curiosas cuevas con cientos de budas y otras figuras religiosas.
Al llegar al lugar encontré este gran buda iluminado con bajo consumo.


En una de las cuevas mas grandes (bendito temporizador de la maquina)
 Otro buda en otra cueva
 Las montañas de mármol  desde la cima de otra. 
Una guia voluntaria que me llevo por pasadizos escondidos
 Una pagoda lista para la ceremonia del té.
 Al final del día fui a darme un baño en la playa y encontré este parking de barquitas.